Mostrar músculo con espectáculos multitudinarios de dudosa doctrina. ¿A qué juega la Iglesia en España?
El pasado lunes 12 de enero se
celebró en el Movistar Madrid Arena el evento Llamados 2033. Lo organizaron la parroquia de Santo Domingo de
Algete, de la diócesis de Alcalá de Henares, y Alpha España, con apoyo
explícito de la mencionada diócesis.
Como viene siendo habitual en los últimos tiempos en la Iglesia en España, se trató de un festival con vocación multitudinaria (vendidas las 6000 entradas; lleno total); y el nombre indicaba una meta: “Llamados: unidos hacia el 2033. Celebremos juntos la esperanza, la unidad y la misión”.
En la web del evento podía leerse: “el 12 de enero
de 2026, el Movistar Arena de Madrid acogerá el encuentro LLAMADOS – Unidos
hacia el 2033. No se trata de un
espectáculo: es un momento único de alabanza y oración, con música, testimonios
e inspiración para caminar juntos hacia el 2033, cuando celebraremos los 2000
años de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, y el envío del Espíritu
Santo. Disfrutaremos de una gran alabanza de Hillsong España. Podremos escuchar
a Nicky Gumbel (pionero de Alpha) y su visión del 2033. Compartiremos
testimonios de conocidos influencers y creadores de contenido cristianos, que
nos contarán cómo se puede llevar el mensaje de Jesús al mundo digital.
Tendremos un tiempo donde podremos experimentar la presencia del Señor con
adoración a través de una gran Oración de Misericordia, acompañados del equipo
de la parroquia de Santo Domingo de la Calzada y del grupo musical religioso
SALVE, que cantarán en esta ocasión junto al grupo de jóvenes Worship de la OMJ.
Abierto a todo el mundo, de cualquier edad, contexto o creencias. Desde las 19.00 hrs hasta las 22.30 hrs en
el Movistar Arena”.
Las entradas podían comprarse en
la web del Movistar Arena, en principio, a partir de 15€, pero la página
indicaba que los precios oscilaban entre los 66€ y los 71´5€. No me quedó muy
claro, pero barato no era para un evento de tres horas y media de duración (de
19.00 a 22.30 hrs).
Según sus organizadores, el
evento se encuadra dentro de la llamada
a la Nueva Evangelización y buscaba que “cada persona vuelva más enamorada de Cristo y más disponible para la misión”.
Vamos a analizar el texto citado
de su portal y las imágenes del evento, compartidas a tiempo real en la cuenta
de Instagram de Llamados, y a comentar lo que consideramos más importante:
·
En primer lugar, el lugar de la celebración del evento: un espacio multiusos donde
se practican deportes y sobre todo, se realizan conciertos musicales. Es la tónica de los últimos tiempos: la
Iglesia quiere demostrar que somos muchos, que llenamos estadios, que esto
está vivo. Tal vez en territorio de la diócesis de Alcalá no haya un lugar
donde congregar a tantas personas y hubo de hacerse en otra diócesis…
·
En segundo lugar, el cartel promocional, en rojo
burdeos (el rojo es el color corporativo de Alpha) y sin ningún signo
cristiano.
·
Dice el texto que “no se trata de un espectáculo”,
pero la descripción de la dinámica del evento mismo lo desmiente: tres horas de
música protestante evangélica
(Hillsong), influencers famosetes
charlando, más música con el grupo de worship ¿católico? de la parroquia
organizadora y la presencia de Nicky y Pippa Gumbel, anglicanos, creadores de
Alpha en Inglaterra. Además, alabanza de
tipo protestante: música con brazos en alto, el Santísimo iluminado con
focos al que se pasea por el estadio mientras se reza una “gran oración de
Misericordia” y se le llama Yeshúa. Será que The Chosen, serie dirigida por un
señor protestante, está demasiado de moda y nos hemos creído que eso es el
Evangelio. Para demostrar que somos católicos, además del Santísimo, se
finaliza con una canción a María y un aplauso.
·
Abierto a todo el mundo, de cualquier edad,
contexto o creencias. Parece un
encuentro del tipo falso ecumenismo. De esto no se hablaba en el cartel ni
en toda la promoción previa al evento, pero sí en Instagram hubo una imagen en
la que se destacaba este aspecto ecuménico. Pero es, como vemos, falso
ecumenismo. El verdadero ecumenismo es
que todos los cristianos de otras denominaciones vuelvan a la Iglesia Católica,
la única verdadera, fundada por Jesucristo. Olvidarse de la doctrina y las graves razones para la separación de los
“hermanos”, antaño llamados herejes, y meter con cucharón el concepto del
ecumenismo por medio de la música es la manera “pastoral” de engañar a los
pequeños y desviar su fe.
Ya tratamos este tema en otra
ocasión, cuando las delegaciones de juventud de las diócesis de Madrid, Getafe
y Alcalá celebraron el evento Walk on Wonder:
¿qué frutos pueden esperarse de un
evento fugaz, multitudinario y ruidoso? Cierto que Dios puede sacar hijos
de Abrahán de las piedras, pero el ruido
y el aturdimiento no son el ambiente más adecuado para escuchar a Dios, que
habla en el silencio.
Me pregunto, por otra parte, hasta dónde alcanzará el dinero de los
pobres fieles que creen en estos montajes y pretenden asistir a todo,
teniendo en cuenta que sólo 3 días antes, el sábado 10 de enero, Hakuna actuaba
en Madrid. Si bien no es una novedad tampoco el hecho de que estos eventos neoconservadores, que es la
característica que los une, son descaradamente clasistas y elitistas, no aptos
para bolsillos católicos de clase media.
Además, ¿cómo repercute algo de esto en la vida de las parroquias y en la fe de
las personas? Si hay frutos, no parece ser más que un goteo, porque hay
miles de parroquias en España y, por lo que parece, sólo tienen la “vida” que
muestran estos eventos ciertas parroquias de carácter
bienestante-neoconservador, como la que organiza, o también como Caná en
Pozuelo, como Santa Inés en Barcelona, etc., las “eucaristías” del Camino
Neocatecumenal y los encuentros carismáticos y otros tipos Emaús y Efetá. Con
fortuna, un goteo en el gran mar de la red de parroquias en España. No quiero
decir que eso no importe, porque cada alma importa.
Parece arriesgado e incluso
provocador adoptar una perspectiva crítica para analizar el evento, cuando todo
lo que ha podido leerse en la prensa católica a lo largo de la semana es por
supuesto laudatorio y triunfante. Desde el lunes, en que se retransmitía en
tiempo real momentos del espectáculo en el Instagram de diversos influencers, y
durante toda la semana, el relato ha
sido de triunfalismo: “la Iglesia está viva. Esta capacidad de convocatoria lo
muestra”. A mí, empero, me preocupa
en qué se están convirtiendo los encuentros eclesiales y lo que muestran. Se
me ocurrió colgar en mi cuenta de Instagram (@catolicaperpleja) un vídeo del
evento el mismo lunes tal como se iba desarrollando, simplemente apuntando al
hecho de que no parecía católico, sino
protestante, y la publicación se llenó de comentarios en contra. Parece ser de profeta de calamidades no
alegrarse de que la Iglesia esté “tan viva” y tenga esa capacidad de
convocatoria y esa juventud.
Pero es que, además del tipo de
espectáculo, que en nada se parece al silencio y reverencia con que la Iglesia
ha adorado siempre a Jesucristo sacramentado, en este evento particular, me parece especialmente grave la promoción
de este falso ecumenismo dado por hecho y celebrado. Celebrado, además, de
una manera tan triunfal como ésta que asusta: jaleando la creación de esta neo-iglesia pseudo-ecuménica que rompe
voluntariamente con su bimilenaria tradición y tergiversa el mandato de unidad
que nos dio nuestro Señor Jesucristo. Porque la unidad sólo puede serlo en la
verdad.
Por supuesto que no soy la única
que está preocupada. Somos muchos, gracias a Dios, aunque no vayamos a
demostrarlo llenando un estadio. Hablando del tema estos días con una buena
amiga, hizo ella una dolorosa reflexión con la que quiero finalizar este texto
porque da mucho que pensar.
Decía mi amiga que el catolicismo
progresista fue y es nefasto pero que, por lo menos, a pesar de que buscando
acercarse al pobre siguiendo un mandato evangélico, muchos sacerdotes y
religiosas acabaron olvidando la razón de serlo, dedicaron su vida a los más
necesitados.
Sin embargo, este “catolicismo”
de espectáculos que ahora vivimos, neoconservador,
es burgués, en el mal sentido de la palabra, y frívolo. Puro entretenimiento
sentimentalista. Se trata de ir a pasarlo bien. Con esto no pretende negar
que haya aquí muchos chicos que lo hagan con buena voluntad y de cara a Dios:
que participen de este nuevo catolicismo conservador-pentecostal al tiempo que
viven su vida con fe y fervor. Al fin y al cabo, no ven otro tipo de Iglesia a
su alrededor más que las mortecinas parroquias, y estos eventos
multitudinarios, la juventud, transmiten la sensación de una Iglesia viva,
exultante, y piensan genuinamente que allí van a estar en una comunidad
cristiana y van a encontrarse con Dios.
Lo grave, a pesar de ese escenario en Llamados 2033 que muestra una
cruz (desnuda, por cierto, sin el Crucificado, al estilo protestante), es que
lo que se está promoviendo es una recién descubierta religión que no muestra
una vida de cruz y combate; sino la religión vista simplemente como algo
alegre, un disfrutar de la vida terrena. Algo que es frívolo y falso,
corrosivo hasta el extremo. Es una
negación de todo lo que es el catolicismo, todo lo que implica la Revelación y
la vida cristiana. ¿De dónde parte? ¿De ciegos que guían a otros ciegos
mientras la jerarquía mira complacida que son capaces de convocar multitudes
mientras hacen dejación de funciones de su misión de enseñar? ¿O es la misma jerarquía la que promueve
este relato que no es más que un espejismo, mientras las parroquias se mueren,
las órdenes religiosas y los seminarios se vacían y los sacramentos caen en
picado?

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